EN BUSCA DE LA PIEL PERFECTA

Recuerdo que hace mucho tiempo atrás, cuando tenía 11 ó 12 años, escuché a mi hermana mayor elogiar con enorme admiración la calidad de la piel de una famosa mujer en la TV. Lo recuerdo bien, porque en ese entonces me pareció curioso, exagerado y hasta divertido. Pero bastó una década y una arruga incipiente (que probablemente notaba sólo yo) para que todo me hiciera sentido… Entonces, comencé a leer la sección de belleza de las revistas y desarrollé un marcado interés por toda clase de cremas con propiedades “anti-age”.

Lamentablemente, es fácil ilusionarse y muy difícil obtener buenos resultados, a menos que estés bien asesorada por un experto. Después de todo, la piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo.

Como ya les he contado, mi rutina dermatológica está indicada y supervisada por la Dra. de la Cruz, por lo que le pedí ayuda para explicar conceptos importantes sobre el rejuvenecimiento facial. Al final, les contaré mi experiencia con los tratamientos que me he hecho en los últimos 4 meses.

REJUVENECIMIENTO FACIAL*

El término rejuvenecimiento facial engloba a una serie de tratamientos destinados a mejorar el aspecto de la piel y a atenuar los signos asociados al envejecimiento y fotodaño, tales como poros, manchas, arrugas y flacidez.

Existen 3 pilares en el rejuvenecimiento facial, los cuales son complementarios y no excluyentes:

  1. Rutina Superficial: Tratamientos aplicados en el hogar, como parte de la rutina diaria de belleza (1 ó 2 veces al día). En general, esta debería incluir: limpieza, un producto orientado a la prevención y corrección, y un producto de hidratación. Además, en las mañanas se debe usar un producto con filtro solar.
  2. Rutina Intermedia: Limpiezas faciales profesionales, entre 3 a 12 veces al año, según las necesidades de cada tipo de piel.
  3. Rutina Profunda: Terapias láser, radiofrecuencias e inyectables (botox y fillers), aplicadas algunas veces al año. Estas permiten resultados más notorios y profundos.

Según la evidencia actual, los expertos recomiendan que personas con pieles normales inicien la rutina diaria o superficial en la adolescencia, la intermedia alrededor de los 20 años y la profunda cerca de los 30. Quienes tienen condiciones especiales, como rosácea, acné, daño solar o léntigos, pueden adelantar estos pasos.

PROCEDIMIENTOS DERMATOESTÉTICOS EN EMBARAZO Y LACTANCIA*

Durante el embarazo y la lactancia existen una serie de precauciones que se deben tomar para proteger la propia salud y la del bebé (Leer: Cómo cuidar la piel en el embarazo). Durante el embarazo sólo están permitidos los procedimientos de limpieza facial, drenaje linfático e hidratación profunda. En cambio, en el post parto se amplía la cantidad de tratamientos que se pueden realizar.

En caso de haber tenido un parto normal, los tratamientos corporales y faciales se pueden iniciar al mes, siempre con indicación médica. En el caso de cesárea, se sugiere esperar tres meses. 

Lo más importante a tener en cuenta es que en el período de lactancia materna sólo se pueden hacer procedimientos dermocosméticos autorizados por un médico especialista, para cada caso y paciente específico. Son ellos quienes tienen la experiencia y podrán determinar si un tratamiento puede afectar o no la lactancia. Por eso, antes de tomar cualquier decisión, te recomiendo que consultes en un centro médico confiable.

*Información aportada por Dra. Claudia de la Cruz, directora de Clínica Dermacross.

MI EXPERIENCIA

La gente siempre dice que las embarazadas se ven “radiantes”, pero mi experiencia fue todo lo contrario: sufrí de acné moderado, hiperpigmentación y se profundizaron algunas líneas de expresión. Por seguridad, no existen muchos tratamientos efectivos que se puedan realizar durante la gestación (LEER: Cómo cuidar la piel en el embarazo), así que esperé con ansias el “pase médico” para probar algunos procedimientos en el post parto y mejorar el aspecto de mi piel.

Mi objetivo era muy concreto: tener la piel perfecta sin maquillaje, pero mi dermatóloga, la Dra. Claudia de la Cruz, Directora de Clínica Dermacross, fue súper sincera conmigo: “con lo que te voy a indicar, podemos mejorar todo, menos las ojeras, eso se arregla durmiendo bien, pero como se que tienes guagua…por mientras, usa corrector”, LOL.

El tratamiento que me dejó consistió en lo siguiente:

  1. Cambio de rutina de belleza diaria, con productos Neostrata.
  2. Limpieza por cosmetóloga o Hydrafacial mensual.
  3. Láser Limelight por una vez.
  4. Láser Génesis mensual.

Si no conoces Neostrata*, te cuento que es una marca muy apreciada por los dermatólogos y como usuaria considero que tiene productos súper efectivos. La venden en farmacias y centros médicos, pero como sus productos pueden contener ácido glicólico, te recomiendo que nunca los pruebes sin indicación médica, ya que podrías dañar tu piel (*Neostrata no es auspiciador del blog).

¡El Hydrafacial es una de las cosas más exquisitas que he probado! Consiste en una limpieza profunda de poros, exfoliación de las células muertas, extracción de puntos negros, humectación y aplicación de vitaminas antioxidantes, todo aplicado con una maquinita que te hace sentir en un spa súper relajante. Lo mejor, es que no duele ni irrita la piel, y los resultados se ven y sienten desde la primera sesión ¡lo amo!

El Limelight es un láser que permite tratar lesiones vasculares y pigmentadas, para lograr un color más uniforme de la piel. Al ser un láser más potente, este debe ser aplicado por un médico especialista y si bien puede molestar un poco, no requiere anestesia local ni analgésicos. La sesión dura menos de 1 hora y los resultados pueden observarse a partir de la tercera semana.

El Génesis es un láser no invasivo, seguro, discreto y eficaz, que permite tratar arrugas poco profundas, poros abiertos, irregularidades de la textura cutánea, enrojecimiento disperso y cicatrices de la piel. Pueden conseguirse resultados sutiles pero uniformes después de cada sesión mensual. Cada sesión dura sólo 20 minutos y les prometo que no duele nada, ni deja irritada la piel ¡es fantástico!

Acá les dejo un informe con imágenes al comienzo y 6 semanas después de iniciado el tratamiento (1 limpieza, 1 Limelight, 1 Génesis), y ¡los cambios son notorios! Hay una clara disminución de líneas de expresión, los poros están más cerrados, hay menos manchas y la piel está más clara y con mayor luminosidad.

Por primera vez, maquilladores, amigos y familiares me han preguntado “mi secreto” ya que el cambio de mi piel es súper genuino y evidente. A 4 meses de iniciado el tratamiento, estoy demasiado contenta con los resultados. Lo mejor, es que es una rutina fácil de seguir tanto en lo cotidiano, como en la visita mensual a la clínica (sólo 1 hora y 20 minutos), lo cual es la clave para evitar el abandono y asegurar buenos resultados de manera sostenida en el tiempo.

Video: Ricardo Bravo

Podré estar más vieja, pero hoy mi piel pasa por su mejor momento. Gracias, gracias, gracias.

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